Fecha: 21 de febrero de 2026
El avance vertiginoso de la inteligencia artificial generativa ha traído consigo una productividad sin precedentes, pero también un fenómeno que quita el sueño a los directores de seguridad (CISO) de todo el mundo: la Shadow AI (IA en la sombra). En este 2026, lo que comenzó como el uso anecdótico de chatbots se ha convertido en una infraestructura paralela e invisible que amenaza la integridad de los activos más valiosos de las empresas.
La Shadow AI se refiere al uso de herramientas, extensiones o agentes de IA por parte de los empleados sin el consentimiento ni la supervisión del departamento de TI. A diferencia del "Shadow IT" tradicional (como usar un software no autorizado), la Shadow AI no solo implica un riesgo de acceso, sino que supone alimentar a un cerebro externo con secretos corporativos.
Según informes recientes de Microsoft y analistas del sector, aunque el 80% de las grandes corporaciones ya utilizan agentes de IA en su flujo diario, solo un 47% ha implementado controles específicos. Esto crea una brecha de seguridad donde datos críticos —como contratos confidenciales, código fuente o información de clientes— terminan en servidores externos fuera del control de la organización.
El principal problema no es la herramienta en sí, sino el destino del dato. Los riesgos más destacados este año incluyen:
Fugas de Propiedad Intelectual: Fragmentos de código o estrategias de negocio que se utilizan para entrenar modelos públicos, volviéndose accesibles para terceros.
Incumplimiento Normativo: El uso de herramientas no auditadas por equipos de RRHH o ventas puede vulnerar el GDPR al procesar datos personales sin contratos de protección adecuados.
La Amenaza de los Agentes Autónomos: Una nueva ola de "Shadow AI" donde los empleados instalan extensiones que leen correos o gestionan agendas, otorgando permisos de lectura y escritura a proveedores desconocidos.
Inyección de Instrucciones (Prompt Injection): Herramientas externas que pueden ser manipuladas para revelar información de sesiones previas de otros usuarios.
Bloquear el acceso ya no es una opción viable; los empleados siempre encontrarán formas de usar estas herramientas para cumplir con sus plazos. La tendencia para 2026 es la Gobernanza Positiva. Esto implica proporcionar plataformas corporativas seguras que ofrezcan la misma agilidad que las herramientas públicas, pero bajo un entorno controlado donde los datos no se utilicen para reentrenamiento y se mantenga la trazabilidad total.
La transparencia y la formación son, hoy más que nunca, las mejores defensas contra una sombra que no deja de crecer.
Fuentes: MIT Technology Review, Microsoft Cyber Report 2026, Xataka, El País (Cinco Días), VentureBeat.