Fecha: 3 de febrero de 2026
El ecosistema empresarial de Elon Musk ha dado el paso más ambicioso de su historia. Este lunes 2 de febrero de 2026, se ha confirmado oficialmente la fusión entre SpaceX y xAI, una operación que redefine el futuro de la tecnología global. La compañía aeroespacial ha adquirido la startup de inteligencia artificial para dar vida a lo que el propio Musk define como un "motor de innovación integrado verticalmente", uniendo el poder de los cohetes, la conectividad global de Starlink y la capacidad cognitiva del chatbot Grok.
La integración no es solo una alianza estratégica, sino un movimiento financiero sin precedentes. Según datos de Bloomberg y Reuters, la entidad resultante alcanza una valoración estimada de 1,25 billones de dólares. Este movimiento se produce en un momento crítico, justo antes de la esperada Oferta Pública Inicial (IPO) de SpaceX programada para mediados de este año, la cual podría ser la mayor de la historia financiera.
Bajo los términos del acuerdo, xAI se convertirá en una filial de propiedad total de SpaceX. Los inversores de la startup de IA recibirán acciones de la compañía aeroespacial, consolidando así el imperio de Musk en una estructura más cohesionada que algunos analistas ya denominan la "Muskonomy".
El núcleo de esta fusión reside en una visión audaz: trasladar el cómputo de la IA al espacio. Musk sostiene que el crecimiento exponencial de los modelos de lenguaje (LLM) está colisionando con los límites de las redes eléctricas terrestres. La solución propuesta es el despliegue de una constelación de hasta un millón de satélites equipados con hardware de IA, aprovechando la energía solar constante del espacio.
"A largo plazo, la IA con sede en el espacio es la única forma de escalar. ¡Siempre hay sol en el espacio!", afirmó Musk en el comunicado oficial.
La hoja de ruta estima que en un plazo de dos a tres años, producir computación de IA en órbita será más económico que hacerlo en la Tierra, eliminando los costes de refrigeración y el impacto ambiental en las comunidades locales.
La clave técnica de este plan es el megacohete Starship. Con su capacidad para poner en órbita 200 toneladas de carga útil por vuelo, SpaceX planea lanzar centros de datos orbitales a un ritmo industrial. Por su parte, Grok dejará de ser solo un asistente en la red social X para convertirse en el cerebro operativo de esta infraestructura espacial, optimizando la navegación de Starlink y procesando datos masivos en tiempo real fuera de la atmósfera terrestre.
Esta fusión posiciona a la nueva SpaceX-xAI como un rival directo para gigantes como Google, Microsoft y OpenAI, pero con una ventaja competitiva única: la soberanía total sobre su infraestructura de lanzamiento y energía.
Editor: Mariano
Fuentes: Xataka, El País, Reuters, Bloomberg, EFE, Infobae.