Fecha: 30 de enero de 2026
China ha dado un paso de gigante en la carrera por la energía de fusión nuclear. Investigadores de la Academia China de Ciencias (CAS) han anunciado que su reactor experimental EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak), conocido como el "Sol Artificial", ha superado por primera vez el límite de Greenwald, una barrera física que durante décadas ha impedido mantener el plasma estable a densidades extremas.
La clave de este éxito no ha sido solo el hardware, sino la integración de algoritmos de IA de aprendizaje profundo capaces de predecir y corregir inestabilidades del plasma en nanosegundos.
Mantener el plasma a más de 100 millones de grados centígrados es una tarea de equilibrio casi imposible. Cualquier mínima fluctuación puede tocar las paredes del reactor y detener el proceso. El avance actual radica en el uso de una nueva generación de modelos de IA que gestionan el reactor de forma autónoma:
Control predictivo: La IA monitoriza miles de sensores para prever inestabilidades antes de que ocurran.
Superación de límites: Se ha logrado operar con densidades de plasma hasta 1,65 veces superiores a lo que la teoría tradicional consideraba seguro.
Eficiencia térmica: Los algoritmos optimizan el sistema de calefacción, equivalente a 70.000 microondas funcionando a la vez, manteniendo la estabilidad durante periodos prolongados.
En el marco de la Conferencia de Tecnología e Industria de Energía de Fusión 2026, China ha acelerado sus plazos. El objetivo es que el nuevo proyecto BEST (Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak) logre la ganancia neta de energía y la generación eléctrica comercial para el año 2030.
Este avance posiciona a China a la vanguardia, no solo por la construcción física de reactores, sino por el desarrollo de un "cerebro digital" capaz de controlar las fuerzas de las estrellas en la Tierra. El impacto para el sector de la IA es doble: por un lado, la IA hace posible la fusión; por otro, la fusión promete proporcionar la energía barata y masiva que los grandes centros de datos del futuro necesitarán desesperadamente.
Editor: Mariano
Fuentes: MIT Technology Review, Xinhua, Xataka, Science Advances, El País (Ciencia).