Fecha: 9 de febrero de 2026
La carrera global por la supremacía en Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una cuestión exclusiva de algoritmos y chips para convertirse en una batalla por la infraestructura eléctrica. En este escenario, China ha tomado una ventaja competitiva que preocupa a los analistas occidentales. Según datos recientes y reportes de instituciones como Bloomberg e ICIS, el gigante asiático está desplegando una capacidad de generación eléctrica sin precedentes, diseñada específicamente para alimentar sus crecientes centros de datos de IA.
Desde 2021, China ha añadido más capacidad eléctrica que Estados Unidos en toda su historia. Solo en el último año, se incorporaron 543 gigavatios a la red china, una cifra que triplica los esfuerzos de sus competidores directos. Esta estrategia, descrita por expertos como una "fábrica de energía", busca eliminar el que hoy es el principal cuello de botella de la IA: el suministro constante y masivo de electricidad para el entrenamiento de modelos de lenguaje de gran escala (LLM).
La era de las "Fábricas de IA" Uno de los hitos de esta expansión es el centro de computación inteligente en Mongolia Interior. Esta instalación, que abarca casi 280.000 metros cuadrados, alberga más de un millón de GPUs y consume por sí sola 1,2 gigavatios de potencia, el equivalente al consumo de una gran ciudad. Para asegurar que estos centros operen sin interrupciones, China no solo está recurriendo a su vasta red de energía solar y eólica —cuya capacidad de almacenamiento mediante baterías de litio ferrofosfato (LFP) ha reducido costes en un 80%—, sino que también está impulsando la construcción de centrales de apoyo inmediatas para garantizar la estabilidad del sistema.
Ventaja estratégica y soberanía tecnológica Mientras que en Estados Unidos y Europa la expansión de los centros de datos enfrenta obstáculos regulatorios y una red eléctrica envejecida, China aplica una planificación centralizada. El gobierno chino ve en el alto consumo energético de la IA una oportunidad para controlar toda la cadena de valor: desde la generación de energía limpia hasta el procesamiento de datos espaciales. De hecho, ya se han puesto en marcha proyectos para centros de datos en órbita que aprovecharán la energía solar espacial y el frío extremo del vacío para la refrigeración pasiva.
Expertos de Silicon Valley que han visitado las infraestructuras chinas recientemente han mostrado su asombro ante lo que llaman "sobrecapacidad deliberada". China construye infraestructura mucho antes de que sea necesaria, asegurando que, cuando la próxima generación de IA requiera potencias de nivel de teravatios, la energía ya esté disponible y sea barata.
El auge de la demanda de energía para IA en 2026 Este video analiza cómo el despliegue de infraestructuras de IA está disparando la demanda eléctrica global y los retos energéticos que enfrentan las potencias para 2026.
Editor: Mariano
Fuentes: Bloomberg Línea, MIT Technology Review, Forbes España, ICIS, PR Newswire.