Fecha: 18 de febrero de 2026
El panorama de la inteligencia artificial ha dado un giro radical esta semana. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha confirmado oficialmente la incorporación de Peter Steinberger, el desarrollador austriaco detrás del fenómeno viral OpenClaw, para liderar el desarrollo de la próxima generación de agentes personales. Este movimiento no es solo un fichaje de talento; representa la absorción estratégica del ecosistema de agentes más dinámico del último año, posicionando a OpenAI un paso por delante en la carrera por la autonomía digital.
OpenClaw (anteriormente conocido como Clawdbot) nació como un proyecto de código abierto que permitía a los usuarios ejecutar agentes de IA directamente en su propio hardware. A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes pueden:
Gestionar correos y calendarios de forma autónoma.
Realizar reservas y compras en sitios web sin intervención humana.
Interactuar entre sí a través de protocolos especializados.
El éxito de OpenClaw fue tal que en pocos meses alcanzó los 1,5 millones de agentes activos y acumuló más de 145.000 estrellas en GitHub, convirtiéndose en el motor de crecimiento indirecto de modelos como Claude (Anthropic), que era su configuración por defecto hasta hace poco.
La llegada de Steinberger a OpenAI es vista por los analistas como un gran error estratégico de Anthropic. Tras una disputa legal por el nombre original del proyecto y la restricción de acceso a sus API, la relación entre Steinberger y la firma de los hermanos Amodei se rompió.
Sam Altman aprovechó la oportunidad, contactando personalmente al desarrollador. Según el comunicado oficial en X, OpenAI no solo ficha a Steinberger, sino que respaldará a OpenClaw como una fundación de código abierto. Esto permite a OpenAI integrar la tecnología de agentes en el núcleo de ChatGPT mientras mantiene la confianza de la comunidad de desarrolladores.
"El futuro va a ser extremadamente multi-agente. Peter es un genio con ideas increíbles y su trabajo será fundamental para nuestra oferta de productos", afirmó Altman.
A pesar del entusiasmo, la integración no está exenta de retos. Expertos en ciberseguridad han advertido sobre la capacidad de estos agentes para ejecutar comandos de sistema y acceder a datos sensibles. La misión de Steinberger en OpenAI será precisamente hacer que esta tecnología sea lo suficientemente segura como para que "incluso mi madre pueda usarla", según sus propias palabras.
Con esta adquisición, OpenAI busca consolidar una valoración que ya roza los 500.000 millones de dólares, enfocándose en una IA que no solo responda preguntas, sino que ejecute acciones complejas en el mundo real.
Fuentes: EL PAÍS, El Español (Omicrono), Computerworld, Silicon Republic, Xataka, Bloomberg